La bella criatura salió del bosque caminando tímidamente. Su sonrisa transmitía la paz que yo había perdido, sus brazos prometían el calor que necesitaba. Vi mi alegría en sus ojos y mi pequeña alma se estremeció ante tal ser.
Pero para darme la felicidad me pidió como precio parte de mis sueños. Algunos se harían realidad de la manera más plena, mientras que otros simplemente desaparecerían del horizonte de mis esperanza. Era un precio justo a pagar?
Mi conciencia me dijo: sí, pues más vale ser un poco feliz que no serlo jamas en absoluto. Paga y disfruta mientras puedas.
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